Santa María: Productores de azúcar buscan recuperar histórica cooperativa como herramienta de trabajo colectivo

En el pequeño Municipio de Santa María, Departamento de Concepción de la Sierra, vive un grupo de familias productoras de azúcar, cuyos integrantes son hijos y nietos de la histórica Cooperativa Agropecuaria «La Unión de San Juan Limitada», creada en el año 1996.

En ella se trabajó en una época de bonanza; pero por una mala administración fue decayendo. Actualmente descendientes de los fundadores, que siguen abocados a la producción de caña y azúcar mascabo, tomaron la decisión de volver a trabajar a través de la herramienta colectiva.

Por esa inquietud, convocaron a una reunión al diputado del Bloque Legislativo Tierra, Techo y Trabajo, Martín Sereno y su equipo, con la intención de tender un puente para reconstituir la asociación, porque según evaluaronindividualmente pierden el valor de su trabajo ante los actuales compradores.

«Estos jóvenes trabajadores tienen muchas ganas de salir adelante con la experiencia que les puedan aportar los mayores, que tienen fresca la memoria de los mejores tiempos de la cooperativa, inclusive contaban con una marca que significó un gran progreso en la región», contó.

Detalló que percibió un gran ímpetu y compromiso en las familias productoras que ya tuvieron reuniones para hacer gestiones, y están decididas a remontar laboralmente.

Agregó que desde su espacio político TTT, tienen el compromiso de fortalecer y acompañarlos para que puedan recuperar el trabajo colectivo, y reorganicen la cooperativa con una producción sana, noble y característica de varias zonas de la provincia.
«Desde Tierra, Techo y Trabajo estamos trabajando con familias productoras de azúcar en algunas zonas de la provincia, y quizás las de Santa María puedan sumarse a otras de la región. Es la segunda vez que nos reunimos para apuntalar a la conformación de la cooperativa, en el mismo espacio físico que aún cuenta con un salón de usos múltiples y una sala de almacenamiento y empaque. Algunas instalaciones están muy deterioradas; pero con un buen mantenimiento se pueden reflotar», sostuvo Sereno.

Hijos y nietos de cooperativistas con la voluntad de recuperar su fuente de trabajo

Consideró que la recuperación de esta cooperativa tiene un valor histórico, ya que las bases de la sede fue organizada por la comunidad mancomunada, y algunos espacios también se utilizaban para brindar enseñanza a los adultos y adultas que no habían tenido la oportunidad de estudiar cuando eran jóvenes, manifestó el legislador.

Sustento de vida para más de 20 familias
El productor de azúcar mascabo, Juan Sosa, explicó que están peleando por el reinicio de la cooperativa, en una lucha que lleva varios años.
«Sabemos que está floja la venta por un tema administrativo; pero con un grupo de familias tenemos interés en juntarnos y sacar adelante nuestra fuente de trabajo. Si lo conseguimos, sería una herramienta de trabajo colectivo y muy importante como sustento de vida para más de 20 familias, e indirectamente para todas las de una colonia como la nuestra».
Recordó que en épocas de pujanza, la cooperativa generó grandes ingresos, por eso pedimos que la gente de la zona colabore, «nuestra intención es que entre todas las familias podamos ganar esta batalla», dijo Sosa.

Empuje de hijos y nietos de cooperativistas
Otro de los vecinos, Jorge Valerio, coincidió con sus vecinos en la importancia de recuperar un valor tan importante como la cooperativa que en su momento fue un enorme beneficio para toda la colonia.
«Ahora está un poco parada y caída; pero no podemos permitir que se cierre totalmente o que se termine. Entre los productores queremos reactivarla porque los beneficios que deja la cooperativa serían una bendición para la colonia. Tenemos algunas máquinas como un tractor y una camioneta que están paradas, pero que podrían volver a funcionar. Le pedimos al Gobierno provincial y municipal que se ocupen de nuestro futuro y que sea con trabajo, y una de las maneras es que nos ayuden a arreglar los vehículos», remarcó.
Los trabajadores cuentan con herramientas como rastra y un acoplado; pero necesitan recursos porque «estamos a la deriva; pero creemos que entre todos los compañeros podemos sacar adelante a la cooperativa. Fueron mis padres y mucha gente la que comenzó con esto; la mayoría ya no vive; pero estamos los hijos, hijas, los nietos y las nietas», afirmó.
En la colonia, los y las vecinas creen que en la unión para el progreso de todos y todas, «una puerta de negocio para el azúcar que es nuestro producto», se entusiasmó Valerio.

Las familias confían en poder remontar esa fuente de trabajo

«Debe haber responsabilidad entre todos»
Juan Ramón se asentó hace 15 años en Santa María y conoció la cooperativa. Al principio trabajaba en la chacra y después se dedicó al azúcar y entregó el producto durante mucho tiempo a la entidad donde su esposa era una de las socias.
«Mediante ese trabajo podíamos mantener a nuestra familia. Las necesidades básicas están cubiertas. Actualmente seguimos trabajando con el azúcar; pero nos falta la cooperativa para poder vender más y mejor; que todos tengamos el mismo precio y nos juntemos a pelear cuando sea necesario, porque al trabajar solos, la necesidad hace que vendamos más barato, sin embargo si somos varios, podremos poner un precio un poco más alto», remarcó.
Juan señaló que el trabajo cooperativo organiza a los y las trabajadoras. «Solo se necesita mucha responsabilidad, y creo que la cooperativa falló por esa falta. Por ejemplo, si a mí me eligen como tesorero, tengo que cumplir con esa función y no dejar la tarea en manos del presidente por comodidad, y así cada uno en su rol controlando, supervisando y tirando para un mismo lado», advirtió.
El productor insistió con que la responsabilidad, tanto del socio que entrega el producto como de los que están a cargo de la cooperativa. «Tengo mucha fe en la recuperación porque nosotros vivimos del azúcar. Si vendemos y cuidamos bien el producto, en el futuro nuestros hijos seguirán el mismo camino. Ojalá podamos hacerla funcionar nuevamente para el bienestar de todas las familias de la colonia», se esperanzó.

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