En Fracrán familiares de personas con discapacidad se quejan del abandono del Municipio de San Vicente

La madre de Gisela Dos Santos, un niña discapacitada que vive en Fracrán, está muy agradecida porque a través de la difusión sobre las necesidades de su hija -con parálisis cerebral, microcefalia y epilepsia- luego de solicitar ayuda al diputado Martín Sereno (Partido Agrario y Social), logró que se acercaran hasta su humilde vivienda, funcionarios municipales para interiorizarse sobre la situación -algo que no hicieron durante más de dos meses-, y que varias personas generosas les tendieran una mano.

Pero además, Valeria Piñero, junto a su madre, Estela Rodríguez, le pidieron a M. Sereno y a otros militantes del PAyS como Javier Bres, que recorran la zona para conocer otras situaciones de personas discapacitadas que están abandonadas.
«Volvimos a Fracrán y constatamos que todo el Paraje sufre la desatención del Municipio de San Vicente: caminos intransitables, una Delegación Municipal mal atendida, basurales y sobre todo el dolor de encontrar varias personas con discapacidades y sin la asistencia que corresponde».

Como por ejemplo una adolescente de 15 años que está en silla de ruedas y dos chicas más que sobreviven postradas y sin atención, o el caso de Angélica Pereyra, 37 años, que tiene daño cerebral congénito y carece del Certificado Único de Discapacidad (CUD). «Vive con su madre de 57 años, y se mantienen haciendo malabarismos para comprar pañales y leche», expresa el legislador, que ya inició gestiones para acercar soluciones.

«Angélica con discapacidad total no tiene CUD»
El descontento es tan grande en Fracrán, que un grupo de vecinas y vecinos presentaron una nota con más de 300 firmas, exigiendo al intendente, Fabián Rodríguez, que cumpla con las promesas hechas durante la campaña electoral.
Rosa Da Silva, es mamá de Angélica que necesita de todo: controles médicos, medicamentos, insumos como pañales y leche; pero lo más importante es que todavía no cobra una pensión. Rosa inició el trámite hace cinco años, tuvo la mala suerte de que gobernaba el macrismo que sacó derechos a las personas discapacitadas y a los jubilados y jubiladas.
«Mi hija tiene todos los certificados médicos que confirman un 100% de discapacidad; pero no recibe ayuda», dice.
Agradece a un vecino solidario, don Chelo, que trabaja en la Municipalidad y suele ayudarla con mercaderías.
Además de Angélica, la mujer vive con otra hija de 14 años, un chico de 16 y una nieta. «Cuando hay changas el gurí trabaja para darme una mano. Tengo una pensión como madre de siete hijos y con eso vamos tirando, saqué dos préstamos y pude arreglar un poquito la casa, un vecino que es albañil me cobró un precio accesible y trabajé con él para que termine más rápido y que haya más comodidad para Angélica», destaca la mujer.

«Todo el Municipio conoce el caso de mi hija»
Rosa cuenta que trata de economizar todo lo que puede. Así consiguió que una vecina le preste un terreno que no utilizaba y plantó mandioca, batata, maíz y porotos.
«Yo misma cosecho y me sirve para alimentar a mi familia y defendemos porque la pensión que cobro es de 16 mil pesos y no me alcanza. Los chicos van a la escuela, y los pañales para mi hija cuestan 300 pesos cada paquete. Pedí a la Dirección de Acción Social y dicen que no me pueden ayudar porque Angélica no tiene obra social ni pensión; dos veces me dieron 10 pañales en una bolsita y después nunca más. Todos los funcionarios municipales conocen mi situación. El intendente, cuando era candidato, anduvo mucho por Fracrán; después se olvidó», dijo.
La mujer se esfuerza en cuidar la alimentación y la higiene de Angélica, y desde que recuerda, anduvo corriendo y golpeando puertas sin resultados.
«Por eso ya no pido más, pierdo tiempo, plata y tengo que dejar a Angélica con la hermana. Es todo muy difícil pero una se acostumbra, aprendí a tener paciencia. Ya no creo en los políticos. Se supone que uno los vota para ayudar en la necesidad a su pueblo; pero no cumplen», lamentó Rosa.

«Para las colonias un buen camino es fundamental»
Otra de las vecinas de Fracrán, Carina Da Rosa, trabaja en la chacra y se queja porque el camino es un desastre y cuesta mucho transitar. Por ese y otros reclamos, un grupo de colonos decidieron juntar firmas y redactaron una nota, pidiendo que «cambien a la delegada municipal porque la atención es malísima. Esa mujer no puede estar trabajando ahí, tiene tres denuncias por violencia en la policía; pero además hay mucha gente discapacitada, un colono con fractura e imposibilitado de trabajar, y nadie se ocupa».
Con tristeza recuerda que trabajó en la anterior campaña electoral para Fabián Rodríguez; pero «no por un puesto laboral, sino porque yo quería un cambio después de haber padecido mucho tiempo a Valdir Dos Santos; pero ya pasó un año de mandato y todo sigue igual. Sólo se ocupa de la parte urbana, le lavan la cara al centro, pero en las colonias seguimos abandonados», remarcó.

«En las colonias no cumplieron con lo prometido»
Carina sostuvo que el intendente prometió muchas cosas: merenderos para los chicos que necesitan; la atención a los discapacitados; el arreglo de los caminos y alumbrado público. Por la cantidad de accidentes le pedimos que construyan un puente aéreo. Pero lo que más necesitamos son los caminos, que además pagamos casi el total; pero no cumplió con nada», cuestionó.
Explicó que para el arreglo de los caminos, se armó un consorcio y cada familia pagó 2000 pesos y les dieron un recibo.
«Nos dijeron que tenían que juntar entre 50 y 60 mil pesos para que entren las máquinas, esto fue hace cuatro o cinco meses y seguimos esperando. Ahora queremos ver el resultado de la nota que entregamos al Municipio, y si el intendente no aparece con una respuesta, pensamos salir a protestar y hacer un corte de ruta entre todas las colonias», advierte la vecina.
Señala que «Fracrán no es tan grande y cinco personas con algunas guadañas podrían limpiar todo el paraje. Tampoco tenemos un salón de usos múltiples para que los jóvenes realicen actividades. Eso también le pedimos al intendente».

«Me arruinaron el brazo y ya no puedo trabajar«
Otra de las situaciones dolorosas es la de Ramón Brítez. Se quebró un brazo en un accidente, le enyesaron mal, y se le calcificó un hueso en el hombro. Además, para reparar su muñeca izquierda necesitaba platino con un costo de 120 mil pesos, él como peón rural nunca pudo juntar ese dinero, y actualmente se ve impedido de trabajar.
«Me dejaron un hueso del brazo suelto, y ya no puedo trabajar como antes. Busqué ayuda en el Hospital Samic de Eldorado y me pidieron 120 mil pesos por el platino y la operación, ¿y de dónde voy a sacar?», se pregunta.
Como changarín no tiene obra social. En el año 1997 trabajé en blanco en la empresa Alto Paraná, y el accidente fue en abril del 2014. Ahora espera el certificado de discapacidad.
«Estando en Apóstoles, un día de tormenta tuve un accidente con mi hermano. Me llevaron al Hospital de Eldorado y me enyesaron, pero estuve siete meses con el yeso y el hueso no se soldó bien, después me pidieron la plata para operarme y comprar el platino y es imposible juntar esa cantidad, y ya no fui más al médico. Cuando se me sale el brazo del lugar y me duele, mi señora me fricciona con alcohol y un remedio casero, y así voy tirando. Yo siempre viví de mi trabajo y con esto me arruinaron», manifestó Ramón con pesar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.