LA DIPUTADA DEL MERCOSUR CECILIA BRITTO: Expresar Su Solidaridad con el Pueblo de Venezuela

GREMIAL WEB POR EL MERCOSUR– Como diputada del MERCOSUR por Misiones quiero expresar mi solidaridad con el pueblo de Venezuela, en este momento de creciente violencia e inestabilidad institucional, producto de la grave crisis económica y política que atraviesa el país.
Vivir en democracia significa sobre todas las cosas vivir en paz, con respeto a las garantías constitucionales y a los Derechos Humanos.

Fueron dos los viajes a Venezuela que me tocó realizar en mi rol de diputada del PARLASUR y fueron muchos los actores con los que nos reunimos: Gobierno Nacional, representantes de la Asamblea Nacional, de la Comisión de la Verdad, de la Fiscalía General de la República y también Asociaciones Civiles, así como la participación de la ciudadanía organizada, sectores diplomáticos y representantes de la OEA. Pero sobre todo fueron muchos los ciudadanos venezolanos que pude conocer. Abrazamos las calles de Caracas, fuimos testigos del dolor de las muertes de jóvenes, de los sueños truncos, de las tantas familias quebradas y hermanos venezolanos huyendo de su tierra y dejando sus afectos.

La violencia, pobreza, desempleo, inseguridad, sobreprecios y el exilio no son una novedad para nuestro país hermano. Son muchos años de sufrir una inestabilidad y creciente conflictividad económica, social y política.

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Si nos guiamos por algunos números de referencia del último tiempo, podemos ver que el Producto Bruto Interno real de Venezuela está en niveles de 1986 y cayó 49% desde el pico de 2013. Todo esto, también forma y construye parte de la asombrosa inflación que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), fue del: 1.000.000 % al finalizar el 2018. Esto se traduce en precios absurdamente altos para una economía que cada vez se desmorona más.

Asustan los números en cuestiones de violencia, que reflejan que en las últimas dos décadas más de 300.000 venezolanos fueron asesinados, lo que arroja un promedio de al menos 41 homicidios por día.Ubicando a Venezuela en la parte más alta de las listas mundiales de violencia, superando a algunos países que viven conflictos armados. Además, una tendencia que sigue en aumento, de acuerdo con un informe expuesto por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al finalizar el 2018 ya se podía hablar de más de tres millones de refugiados e inmigrantes venezolanos en todo el mundo, conformando un éxodo que continúa en aumento.

Una situación, que se agravó con las controvertidas elecciones que promovieron a Nicolás Maduro presidente. Elecciones donde se abstuvo de votar más del 50% de la población, dando un porcentaje que no garantiza representatividad real del pueblo venezolano, por la desconfianza y desencanto generados con los años de gobierno del mandatario.

Arrastrando este contexto sumamente negativo, el año empezó para los venezolanos con Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, auto proclamándose presidente en funciones del Poder Ejecutivo y la explosión del una guerra de poderes donde solo el pueblo venezolano es el que sigue perdiendo. Una guerra enmarcada en multitudinarias marchas en Venezuela tanto a favor como en contra de N. Maduro sin un tiempo estimado de cese o con una proyección favorable en el corto plazo.

Cuando todos los ojos del mundo están puestos en nuestros hermanos caribeños, sostengo que es prioritaria la defensa del PUEBLO, de los Derechos Humanos, velar por el cese de la violencia, que hoy está provocando decenas de muertes.

Los Organismos Internacionales son fundamentales para vehiculizar estos principios. Desde nuestro lugar, la prioridad siempre fue defender la paz y la libertad que la democracia garantiza. Porque los derechos humanos, NO TIENEN FRONTERAS.

Las instituciones internacionales están para fomentar espacios de diálogo, acuerdo y consenso. Brindar los marcos y garantías para que se genere una salida autónoma y conciliada. No debiera ser rol de los países apoyar posturas antagónicas y extremas. Más bien utilizar las instituciones existentes para garantizar la paz. Instituciones que se construyeron a través de décadas de consensos entre países y que exceden a gobiernos de turno.

La intervención de países extranjeros no es la solución. Ello solo echa más leña al fuego. Como así tampoco el exceso de poder y arbitrariedad de actores políticos, que arriesga vidas humanas e impide que el pueblo venezolano decida su destino de forma libre y soberana.

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