Emergencia Alimentaria: Reclaman al Consejo Municipal de Apóstoles que cumpla con la entrega de alimentos

El Consejo Provincial que funciona en el marco de la Ley de Emergencia Alimentaria y Nutricional tiene registrados a más de 27 comedores y merenderos populares en Apóstoles. Ese mismo registro posee el concejo municipal que conformó el Departamento Ejecutivo a cargo de María Eugenia Safrán (FR).

Pero sólo cumplió un mes con lo que indica la ley: entregar alimentos (carne, leche, frutas y verduras) y distribuirlos junto a las organizaciones sociales con territorialidad en la localidad.
Un grupo de responsables de merenderos y comedores populares de varios barrios plantearon esa preocupación al diputado Martín Sereno (Frente Popular Agrario y Social), autor de la Ley, quien recordó que cuando se implementó la norma, se constituyó el consejo y los recursos llegaban para las familias que sufren hambre.

Pedido para que dupliquen partidas presupuestarias
El legislador agregó que desde que se decretó la Emergencia Epidemiológica y Sanitaria Provincial, y el gobierno emitió una resolución, y algunas intendencias como la de Apóstoles, y en mayor o menor medida también Puerto Piray, Esperanza, Wanda y Campo Viera, entre otros municipios, decidieron manejarse de manera arbitraria.
«El resultado es que en la mayoría de los barrios no llegan alimentos desde los Municipios como indica la Emergencia Alimentaria. Los fondos son escasos y es necesario incrementarlos en un trabajo conjunto con las organizaciones sociales», remarcó Sereno, que en la sesión de este jueves presentará un Proyecto de Comunicación, solicitando que se dupliquen las partidas presupuestarias para la Emergencia Alimentaria, teniendo en cuenta la crisis generada por la pandemia y el aislamiento social por el Covid-19.

Organizaciones trabajan en conjunto
La mayoría de los comedores populares son sostenidos por mujeres que buscan paliar el hambre que sufre gran cantidad de misioneros y misioneras.
La referente del Movimiento Evita en Apóstoles, Gabriela Bruno fue una de las encargadas de la conformación del consejo municipal de la Ley de Emergencia Alimentaria. Conoce el mapeo de los lugares, y maneja los datos de cantidades que se distribuían. 
Desde que se aprobó la Ley, el Evita trabaja en conjunto con otras organizaciones como el FOL, la CCC, Pueblo Unido y el MTE, entre todas lucharon para en la Emergencia Alimentaria se reconociera a comedores y merenderos. 
«Las organizaciones tenemos más de 27, de los cuales 16 son coordinados por el Movimiento Evita distribuidos en barrios donde nos consta -porque militamos- viven familias con muchas necesidades. Son más de 1000 personas a las que nos cuesta cubrir con grandes dificultades», lamenta.

Carne, leche y verduras son prioridades
La joven reclama que el Municipio no cumple porque decidió utilizar los recursos «punterilmente» en vez de hacerlos llegar a quienes sufren más hambre. «Nos citaron muchas veces a la Municipalidad, nos pidieron datos, los puntos GPS, la cantidad que consume una persona por mes para saber cuántos alimentos tenían que entregar y finalmente no cumplieron, sólo en febrero recibimos productos para los comedores y merenderos y después ya no tuvimos respuestas», indica.
La prioridad que hicieron llegar al consejo municipal fue que provea carne y verduras. «Ni siquiera pedimos que compre en las huertas productivas de las organizaciones, y aunque sabían que podían hacerlo, compraron todo en un supermercado. 
Por ahora nos arreglamos con lo que conseguimos: algo de leche, un poco de frutas y carne que son primordiales; ya que desde las organizaciones sociales todavía recibimos de Nación algunos módulos; pero la carne está muy cara», se queja Gabriela.
Al no recibir ayuda del consejo municipal, las organizaciones sociales se juntaron para hacer funcionar un solo comedor por cada organización, y así poder cubrir la necesidad de almuerzo en los barrios de lunes a sábado.

El Ejército no conoce el circuito de comedores
La militante explica que se cortó la ayuda desde que el Municipio llamó a una reunión y comunicó que por una resolución del Gobierno provincial, personal del Ejército se encargaría de cocinar para los barrios. «Ahí entendimos como estaban utilizando la plata de la Emergencia Alimentaria. El problema es que el Ejército lleva la comida una sola vez por barrio, y como no conocen el circuito de los comedores y merenderos, destruyen la logística que hicimos. 
Algunos merenderos dejaron de cocinar porque el personal militar llevó una vez una olla de comida. Después no fueron más y la gente quedó sin almuerzo, y seguramente la fuerza no sabe que esas familias tienen como único plato la comida que proveemos desde los movimientos sociales», afirma Gabriela.
Cuestionó que las mercaderías que se compran con recursos de la Ley de Emergencia Alimentaria las manejan «punteros políticos que fueron denunciados por los vecinos, y el Municipio no brinda respuestas aún cuando la provincia le reforzó en marzo y abril. Pedimos reuniones con las autoridades porque la demanda aumentó y no tenemos como solventar adecuadamente más de 27 comedores», sostiene la joven.

En Apóstoles aumentó notablemente la demanda de alimentos
En Apóstoles aumentó notablemente la demanda de alimentos

Una metodología que no funciona
La metodología que lleva adelante el Ejército es ir al barrio con un camión que se queda en un lugar con una olla grande, y la gente debe ir con un recipiente a buscar la comida. «Muchas veces hacen la fila y cuando llegan la olla ya está vacía. Eso pasa porque desconocen para cuantas personas tienen que cocinar. No respetan el mapeo de donde funcionan los comedores que ayudan a los más necesitados.
Las organizaciones militamos hace años en los barrios, conocemos a las familias que tienen mayores carencias, y ellas saben que mientras podamos luchar no les vamos a fallar.
Si a la intendenta le importaran las familias empobrecidas, hubiera seguido trabajando con las organizaciones que somos las que caminamos los barrios, porque no basta con tener recursos, hay que saber administrarlos. Por eso pedimos que si alguien quiere hacer donaciones, que se acerque a colaborar porque si nos juntamos, entre todos podremos ayudar más», sostuvo Gaby Bruno.

«Hay mucho hambre y nos duele»
Alejandra Fernández vive en el barrio Puerta, y relata lo mismo que otras encargadas de merenderos y comedores. «Con la situación de coronavirus se multiplicó la demanda, cada vez más gente tiene hambre y el Municipio brilla por su ausencia», gráfica.
El barrio Puerta es precario, está lejos del centro y viven alrededor de 20 familias humildes; pero con la pandemia aumentó la cantidad de niños y niñas y son cerca de 40 quienes requieren comida.
«A este barrio nadie vino a preguntar si alguien tenía para comer. Pero estamos las organizaciones que sí sabemos que al no haber más merienda en las escuelas, las necesidades afloran. Por eso abrimos un comedor que funciona los miércoles y las madres van a buscar los alimentos. Las mercaderías para cocinar las conseguimos a través del Evita y el PAyS, nada desde el Gobierno provincial ni municipal. Los caminos del barrio están llenos de pozos y cuando llueve se inunda, y no se puede salir. Quedamos abandonados.
Acá se necesita de todo: abrigos, calzados, y sobre todo alimentos porque hay mucho hambre, y nos duele», sintetiza Alejandra.

Aumentó la demanda de alimentos
Las militantes Laura Gauna y Ramona Da Silva, son responsables del merendero del barrio y hace años que transitan con las necesidades de las personas de pocos recursos. Hacen la merienda, amasan el pan, preparan la comida para paliar el hambre que se agravó con la pandemia y la imposibilidad de conseguir changas, que sostiene a las barriadas más precarizadas.
«No alcanzan las mercaderías para los merenderos, porque el Municipio en vez de ayudarnos mezquina los recursos. Sabemos que hay pero no llega nada al barrio, entonces no sirve», dice Ramona.
Cuenta que cuando no alcanzan las mercaderías que envía la organización social, se juntan entre varias vecinas y hacen venta de «lo que sea» para comprar leche y azúcar porque la panza de la gurisada no puede esperar».
Las dos viven en el mismo barrio; pero se organizan diferentes puntos por la numerosa demanda. «Es impresionante como vienen a pedir comida y ahora es cuando más necesitamos las mercaderías de la Ley de Emergencia Alimentaria no llegan», insiste.

Ante la falta de changas las familias recurren a comedores
En el barrio El Chaquito, de Apóstoles, Teresa y Andrea Antúnez se ocupan de organizar comedores. Desde el inicio de la Emergencia Alimentaria realizaron la coordinación para que llegara la asistencia, y se pudo paliar el hambre de la barriada; pero desde hace dos meses no cuentan con mercaderías del consejo municipal.
«Hacemos la merienda tres veces por semana con muchas ganas y ayuda de nuestra organización, pero en este momento estamos en una situación crítica porque aumentó la cantidad de madres y padres de familias que no pueden salir a ‘changuear’ y viven el día a día. 
Recurren al comedor a retirar la comida y no alcanza. Nos arreglamos con aportes de las organizaciones o donaciones de gente solidaria, pienso que si las familias tuvieran que depender del municipio, se morirían de hambre», aseguran.

«El Municipio no cubre alimentos, ni agua ni caminos»
En Apóstoles todos los testimonios son coincidentes. Mirta Márquez, encargada de un merendero en el barrio Chesny sostiene desde hace largo tiempo el hambre de los chicos y chicas.
«La demanda crece, ya no son madres y niños sino toda la familia, y algunas tienen entre 3 y 7 hijos. Por ejemplo preparamos una bolsa de pan, y una mamá nos dice ‘en mi casa somos siete’. Normalmente hacemos panes con cinco kilos de harina, y no alcanza», reitera Mirta.
En ese barrio hay muchos problemas que quedan más expuestos en cuarentena: el agua se corta, el merendero tiene piso de tierra y necesitan arreglo y las calles están en muy malas condiciones. «Unos vecinos ofrecieron hacer el piso del comedor y arreglarlo; pero tienen que acarrear los materiales en carretillas, porque no hay vehículo que pueda ingresar.
El Gobierno pide que nos lavemos las manos, le preguntamos al gobernador y a la intendenta Safrán: ¿con qué agua? porque tenemos conexión entre los vecinos y se corta el agua y sacaron la canilla pública. 
El Municipio nos niega alimentos, agua y caminos. Los funcionarios municipales tendrían que entrar en los barrios para ver cuántos chicos llegan descalzos y con hambre a buscar la merienda», reclamó.

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